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Para empezar, me declaro fanática de Harry Potter, de los libros y las películas. Dicho esto, creo que la segunda parte del final fue muy satisfactoria.  Me parece que es la película en la que se reivindican en relación a los primeros años y sus mediocres efectos especiales.  También podemos ver actuaciones un poco más maduras de los tres protagonistas, y grandes duelos entre Alan Rickman y Joseph Fiennes, quien puede actuar muy bien aunque desaparezcan la mitad de su cara. La película tiene sus momentos emotivos, despedidas de algunos cuantos personajes más entrañables en el libro que en las películas, y mucha acción mágica.  Una película bastante entretenida a diferencia de la primera parte, mucho más emotiva y por fin se desenredan algunos hilos de la trama. ¿Quién lo iba a pensar? Una película para “niños” que iba a crecer y madurar bajo sus propios meritos, volviéndose un producto que ha mejorado la vida de millones de personas que participaron en ella durante todos estos años. Me parece que también representan el final de un ciclo para muchas personas, ya que haciendo la cuenta tenemos diez años asistiendo al cine cada año a visitar Hogwarts, así que tal vez este final nos ayude un poco a poner nuestra vida en perspectiva y lo que hemos logrado en este tiempo. Así que nos despediremos de Harry, hasta que salga en DVD esta película.

Un joven de una comunidad judía, es reclutado para importar droga de Amsterdam a Nueva York.  Esta tal vez es una historia trillada acerca de la pérdida de los valores y las malas decisiones. Algo que hay que rescatar es la inocencia con la que Jesse Eisenberg  encarna a este personaje, realmente le crees que no ha tenido contacto con otro tipo de sociedad más que la suya ya que pone mucho énfasis en la dualidad entre el rechazo y la atracción que siente por nuevas cosas. También es útil para hacer una reflexión sobre el cine mismo, ya que nos invita a comparar estas historias enfocadas en personajes y sentimientos con otras películas que se basan más en la innovación visual. Yo les recomiendo esta película por la mezcla de temáticas en menos de dos horas, la disfrutarán.

Sam Raimi, el director de Spiderman, tiene un gusto excelente por las películas de horror y suspenso. Drag me to hell es un tributo muy divertido al horror de los años cuarenta, la dirección es muy simple y los efectos visuales son contados y eso es lo que la hace interesante en una época en la que cada 10 segundos debe aparecer un monstruo o un asesino. Me gusta a pesar de no ser la gran película.  Además relata una fabula acerca de querer crecer a costa de otras personas. Uno nunca sabe quién te puede maldecir si le haces daño.

Interesante concepto acerca de lo que pasa después de la muerte.  Christina Ricci y Justin Long son una pareja con problemas y para terminar ella muere en un accidente de tráfico ¿Qué pasa dentro de la funeraria? Liam Neeson tratará de ayudarla a pasar al otro lado y seguir su camino.  En mi opinión un thriller muy interesante que deja abierta las puertas a dos interpretaciones de la realidad muy diferentes. Por un lado el apego a la realidad y la maldad innata y por otro, el lado sobrenatural de lo que tal vez no sea la versión más esperanzadora de lo que pasa cuando morimos.  Por mi parte, me da gusto ver a Ricci haciendo una película interesante después de tanto tiempo y Justin Long está perfeccionando su papel de novio al rescate/en apuros. Neeson siempre es estoico y calmado incluso cuando este es un personaje sobre quien recae el dualismo de la película.

 

El segundo en línea al trono de Inglaterra es tartamudo. Y va a terapia para mejorar. Fin.  La premisa es bastante simple y la dirección en mi opinión también. Pero son dos de las mejores actuaciones que he visto últimamente las que sostienen dos horas de película. La historia podría ser acerca de un trabajador y su amigo y no de un rey y su terapeuta. Rush puede hacer el papel que el desee, es extremadamente talentoso en lo que decide hacer, mientras Firth va por el mismo camino solo que ha tenido algunos baches (como todos en la vida). Sin embargo para mí siempre será Mr. Darcy orgulloso pero enamorado.  El discurso del rey es muy sencilla y creo que en esta época repleta de efectos especiales (y en ocasiones absurdos) eso es lo que más llama la atención. Una historia complicada pero verdadera con la que cualquiera que se haya acercado a un consultorio terapéutica (desde cualquier ángulo) se puede relacionar.

 

Me fascina esta película. Es verdad que tiene la fórmula del personaje que pierde la razón y no sabe distinguir la realidad del delirio (Spider, que también es buenísima ) pero Aronofsky tiene el don de seguir al personaje y de involucrarte en su locura. Debo confesar que odie hasta el cansancio a Pi (su primera película), creo que hasta escribí un informe para mi maestro de física acerca de que tan mala era. Pero ahora me reivindico y puedo decir que me gusta su estilo desenfadado, que no pretende más que seguir la acción (enmarcando cuidadosamente que acción quiere seguir y recortando cuidadosamente la realidad). En especial disfruto de cuando sigue a los personajes que caminan, espiando detrás de su hombro.  Creo que la narrativa es interesante, sobre todo cuando vas descubriendo en algunas escenas, algo de la iluminación, del encuadre que se asemeja a una película de terror. Eso debe ser la vida de alguien que pierde la razón, una constante duda de si lo que vio estaba ahí de verdad o no.

 

Jack Sparrow tiene una “nueva” aventura buscando la fuente de la juventud. Extrañamente parecida a la primera entrega de esta saga, creo que el director y los escritores debieron haberse sumergido un poco más en aguas menos conocidas. Es decir, tienen dos grandes actores que sostienen toda la película, Deep y Rush. Es obvio que debe ser una película de acción a la que no le vas a pedir muchas explicaciones (¿Cómo es que el clérigo bajo del lugar donde estaba la fuente de la juventud?) y decidieron jugarla muy seguro.  No me malinterpreten, es graciosa y es entretenida además deja espacio para una quinta dentro de la historia, pero pudo haber sido mucho más. Mi recomendación es que dejen de depender del capitán Jack Sparrow y se pongan las pilas antes de ir lentamente arruinando esta franquicia como le ha pasado a muchas otras


Esta película es acerca de armar rompecabezas y ganar un torneo de rompecabezas.  NO.  Esa sólo es la excusa de Natalia Smirnoff para contarnos la historia de una mujer en una nueva etapa de su vida. Esta película resulta muy personal, ya que presenta la batalla a la que toda mujer latinoamericana en las últimas décadas se ha enfrentado: ¿Qué hago cuando mi papel de madre ya no es necesario?

María del Carmen lo resuelve con un pasatiempo que poco a poco le brinda una nueva perspectiva acerca de la vida, de su familia y de su propia persona.  

La película es entretenida y cuando se observa con un ojo crítico creo que cualquiera puede reflejarse en ella o encontrar alguno que otro familiar metido en la película también. ¿Tíos cuando hicieron una película argentina?  Dejando las bromas de lado, me parece que el mensaje que logre captar es que hay que estar disponible para uno mismo y disfrutar cualquiera cosa, por absurda que parezca, que nos brinde placer y bienestar que necesitamos.

Watanabe es un joven cuyo mejor amigo se suicida y años después se encuentra con la que fuera  el amor de la vida de su amigo. Ella está perturbada y él vive entumecido y adormilado hasta que descubre que puede amarla.

Profundamente melancólica y en ocasiones dolorosa. La película lleva un ritmo propio, ajeno quizá al deseo de entretener. Más que alguien contando su historia, me hace pensar en un recuerdo. Se ayuda de una dirección distanciada, y una fotografía que mezcla la luz y la obscuridad para representar a los personajes y como ninguno de ellos es enteramente sano o enteramente trastornado. Nunca he sido fan del cine japonés pero encontré que está película movió algo en mí, tal vez mi gusto por el cine que renace cada vez que algo interesante sale en pantalla o tal vez recuerdos que pensé que ya no tenía.  Tokio Blues es muy cinemática, casi no hay diálogos, se trata más bien, de dejar que la historia fluya a través de las diferentes escenas. Mi toma favorita es cuando el personaje principal está recargado en la pared de una piscina pública, dentro de la acción y totalmente ajeno a ella al mismo tiempo. Quizá esa sea la forma de resumir esta película. Vale la pena escuchar la música al final ya que bajo el contexto de la película, ayuda a crear el mismo efecto de melancolía y soledad.

En Cannes, se están llevando a cabo una serie de homenajes a mi director favorito: Stanley Kubrick.  Por esto yo lleve a cabo mi propio homenaje viendo Naranja Mecánica.  La premisa es muy simple ¿La maldad o la bondad son innatas o aprendidas? Una idea que Kubrick desarrolló en varios de sus proyectos, como en mi favorita de todos los tiempos Barry Lyndon, Casta de Malditos o Full Metal Jacket, por nombrar algunas.

Hoy, podemos ver Naranja Mecánica y resulta igual de impactante que en 1971. No sólo por la violencia a la cual de alguna u otra manera nos hemos acostumbrado en el cine, sino por la arte que hay detrás.  Kubrick le dio una forma muy simple, lineal, limpia, encuadres casi perfectos incluso en escenas con muchos personajes. En mi opinión ese es el punto que hace que Kubrick sea uno de los mejores directores de cine. Era capaz de contrastar su propio punto de vista (obsesivo, sobre cuidado, casi perfecto) con una historia y personajes llenos de defectos que rayaban en lo imperdonable. El contraste influye en estos dos aspectos, hace más terrible el comportamiento de Alex, mientras que la dirección de Kubrick parece más artística, con más sentido y llena de significado.

Kubrick es un artista, que logró comprometerse con su visión del arte, desde el guión hasta en cuál sala debía proyectarse su película. Su pasión por una historia, su compromiso con su trabajo y su obsesión con el detalle hacen que su obra siga  vigente y que continúe viéndose una y otra vez.

Por eso creo que todos los homenajes que le hagan y se dediquen a transmitir su obra a diferentes audiencias valen la pena.