Esta película de David Cronenberg es excelente. Ralph Fiennes, en una de sus mejores actuaciones, es un enfermo psiquiátrico que ahora se encuentra en una casa de medio camino bastante sombría. Entre los dos nos hacen sentir que el tiempo y el espacio se conjugan en la mente de “Spider” y podemos ver sus recuerdos y la mezclarlos con su presente cayendo en una especie de pesadilla donde nadie es quien parece ser y nadie hace lo que se supone deberían hacer. El guion es excelente; cada palabra define al personaje y cada actor le da el exacto tono para confundirnos y hacernos creer que estamos viendo una realidad dejándonos unas cuantas dudas en el camino. Una película independiente que no se arrepentirán de ver una segunda o tercera vez para darle sentido.

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