Gil es un guionista desesperado por entrar en la literatura “tradicional”. Mientras que su prometida Inés es una chica desesperada por tener una vida “tradicional”. Un pequeño viaje a Paris cambió todo.

Muy bien, Woody Allen se reivindicó del cinismo y naturalismo que ha marcado su forma de valorar la condición humana.  Sus personajes son reales, neuróticos y continúan siendo atormentados por deseos que creen que no pueden obtener. Pero Midnight in Paris, tiene un toque sutilmente cursi, pero entrañablemente imaginativo. Allen viaja del pasado a los años 20 de una forma sencilla, sin tapujos y al mismo tiempo elegante y creíble. Esta es una oda a una ciudad que ha marcado el ritmo del arte y la personalidad de diferentes épocas y al mismo tiempo nos hace sentir nostalgia de algo que no vivimos todos los días pero que respetamos profundamente el arte. En mi opinión una muy buena película, sin mencionar una excelente toma de los “wáter lilies” de Monet, dirigida por Woody Allen.

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