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He aprendido a querer a Stephen Daldry, y no me había dado cuenta que esta película era suya. Su sello está ahí: mesurado, omnipresente y delicado. Daldry no juzga, él relata con la mayor ternura los hechos más infames en las horas. Personajes que se utilizan, se dejan, se acercan, se cuidan y se desprecian todo al mismo tiempo pero que en realidad se aman. Que cursi, pero Daldry tiene ese toque cariñoso con su trabajo, ese cuidado detallista que puede hacer que una escena tan rebuscada como cuando una Nicole Kidman disfrazada se recuesta junto a un pájaro muerto para sentir lo que él resulte enternecedora y nos haga entender lo que no ella no dice y el desazón que siente.

He de confesar que tengo una ligera obsesión con todo lo que tiene que ver con Enrique VIII. Por eso cuando encontré esta versión algo antigua de la historia de Ana Bolena, no pude dejar de verla. Pues bien, esta es una Ana diferente. En la actualidad es muy aceptada la teoría de que la reina Ana era inteligente, decente y que llegó a amar al rey profundamente. Aquí sin embargo, prolifera la versión de una mujer interesada políticamente, enamorada del poder y el reconocimiento que se enamoro sí pero no demasiado. Y Enrique, pues Richard Burton logro un rey decidido, algo corriente por decirlo así pero contenido, con el poder en la mano y la voluntad de levantarlo en contra de cualquiera pero sin llegar a ser exuberante. Creo que por eso lo nominaron a un premio de la academia, pero también fue el propio Burton que odio la mesura que se observó en la pantalla.

Georgia es una chica de 14 años a la que no todo la sale bien. La premisa es muy simple, pero esta película me pone de muy buen humor; tal vez me hubiera gustado tener amigas como las de Georgia y meterme en líos como ellas cuando tenía 14. Lo más entretenido de esta película es lo británica que resulta. El uso del slang, directamente sacado del libro en la que está basada, te hace sentir que no entiendes nada de lo que dicen, pero las actuaciones y la dirección son tan adolescentes que puedes inferir justo como se siente esta chava. Para esos antojos de películas adolescentes, ésta es una muy buena opción.

Esta película de David Cronenberg es excelente. Ralph Fiennes, en una de sus mejores actuaciones, es un enfermo psiquiátrico que ahora se encuentra en una casa de medio camino bastante sombría. Entre los dos nos hacen sentir que el tiempo y el espacio se conjugan en la mente de “Spider” y podemos ver sus recuerdos y la mezclarlos con su presente cayendo en una especie de pesadilla donde nadie es quien parece ser y nadie hace lo que se supone deberían hacer. El guion es excelente; cada palabra define al personaje y cada actor le da el exacto tono para confundirnos y hacernos creer que estamos viendo una realidad dejándonos unas cuantas dudas en el camino. Una película independiente que no se arrepentirán de ver una segunda o tercera vez para darle sentido.

Honestamente; pude pasar de esta película. Pero hablaré en términos positivos; me agradaron los niñitos, en especial el director (risas) Obviamente es un personaje basado en las experiencias reales de “alguien” relacionado con la película si no es que con todos. Su histeria me encantó y sobretodo porque es el más decidido y es quien a final de cuentas logra su cometido en la vida. Creo que su look no es my comercial, pero si pasáramos de eso encontraríamos un actor decente que podría encarnar a alguien más tal vez no tan dirigido. Por lo demás; ya vimos ésta trama extraterrestre decente, humanos malvados.

Joel es inocente y tiene la vida planeada; hasta que decide mandarlo todo al diablo cuando conoce una prostituta con alma de empresaria.

Hace mucho había visto esta película y tal vez no la había entendido. Esta vez me pareció realmente arriesgada para su época; con escenas casi soft porn y fantasías elaboradas.  Creo que los ochentas fueron la época de oro del cine adolescente. En negocios riesgosos, un chico bueno pierde su inocencia pero no la recupera al final a través de otra entidad cursi. Al contrario es el paso que todos damos para volvernos cínicos. La dirección y la iluminación son  muy normales pero el guión y el desarrollo de los personajes bien valen revisarla una y otra vez. Y ustedes ¿qué hicieron cuando les dejaron la casa?

Katy, Tommy y Ruth han sido amigos desde niños, después se reencuentran  para darse cuenta que todos han cumplido su destino.

Este film ingles, resulta melancolico y pausado. Sin emabrgo, nos adentra a la vida de una chica que deseo muchas cosas y pocas le fueron concedidas, pero que aún así, a pesar de su destino logra encontrar paz en lo que vive.  Personajes muy contenidos, discretos y furtivos, muy diferentes a lo que se ve hoy en día. La dirección es pulcra y visualmente atractiva. Pero la historia es el eje conductor que lleva al espectador por todo ese posible sufrimiento y placer que puede haber en la vida. Cualquier vida.

¿Qué harías si un hada madrina te ofreciera lo que más deseas? ¿Qué harías si te pidiera algo a cambio?

Jim Sturgess es Jaime un hombre con una mancha de nacimiento sobre la cara. Londres está azotado por pandillas violentas que escogen a sus víctimas al azar.  En el estilo de un cuento de hadas, este “ceniciento”  nos habla de la violencia y del deseo. Una película interesante, que no opta por las técnicas para crear terror. Al contrario nos muestra todo tal cual es. Para mí más que cenicienta me parece mucha más cercana a “La vendedora de cerillas” de Hans Christian Andersen que a “La cenicienta” de Perrault. Es difícil saber hasta dónde la historia es un producto de la imaginación y si lo es en que hechos está basada. Es una lástima que no se le diera la publicidad que merecía.

Cambios de pareja, cambios de vida y cambios de valores. Un grupo de personajes enlazados entre sí, van cayendo como fichas de dominó en el amor, el desamor y la realidad.

Para continuar con el fin de semana de Woody Allen, decidí visitar este guión maravilloso. Lo califico así porque hace lo que todos los guiones deberían. A mí por lo menos, me dejo la sensación de haber espiado un rato en la vida de otros en un punto en el que sucedían cosas fuera de lo común; rupturas, visitas a una vidente, nuevos trabajos, perdidas y un sinfín de modificaciones una después de la otra. Y al mismo tiempo no hay una conclusión, ellos seguirán viviendo y las piezas del dominó continuaran cayendo y ordenándose y reordenándose una y otra vez como la vida misma. En esta ocasión Allen es más bien un director voyerista que sorprende a sus personajes haciendo algo más que dirigirlos en escenas y diálogos super estructurados. Visítenla de nuevo es complicada pero sumamente interesante y entretenida.

Gil es un guionista desesperado por entrar en la literatura “tradicional”. Mientras que su prometida Inés es una chica desesperada por tener una vida “tradicional”. Un pequeño viaje a Paris cambió todo.

Muy bien, Woody Allen se reivindicó del cinismo y naturalismo que ha marcado su forma de valorar la condición humana.  Sus personajes son reales, neuróticos y continúan siendo atormentados por deseos que creen que no pueden obtener. Pero Midnight in Paris, tiene un toque sutilmente cursi, pero entrañablemente imaginativo. Allen viaja del pasado a los años 20 de una forma sencilla, sin tapujos y al mismo tiempo elegante y creíble. Esta es una oda a una ciudad que ha marcado el ritmo del arte y la personalidad de diferentes épocas y al mismo tiempo nos hace sentir nostalgia de algo que no vivimos todos los días pero que respetamos profundamente el arte. En mi opinión una muy buena película, sin mencionar una excelente toma de los “wáter lilies” de Monet, dirigida por Woody Allen.